Consejos para preparar la tabla de quesos perfecta

 

“Bebe vino y come queso y llegarás a viejo”  (Refrán popular)

 

En alimentación, pocos productos hay tan versátiles como el queso, que tanto se puede servir como plato principal en comidas o cenas, como postre o merienda, en tablas o aperitivos, picnics, bodas, cumpleaños, cenas de empresas… pocas ocasiones hay en las que no encaje un buen queso para disfrutar con amigos o familia.

Preparar una buena tabla de quesos es siempre una opción perfecta para sorprender a amigos o familia de una forma rápida, sencilla y deliciosa, pero para hacerlo de forma profesional es necesario seguir una serie de consejos.

 

 

Aquí os dejamos las “claves Becogalia” para montar la tabla de quesos perfecta:

 

¿Qué quesos elegir?

Lo ideal es que la tabla de quesos que vayáis a montar sea lo más variada posible, no necesariamente de marcas, pero sí de sabores, colores y texturas. En el mercado encontraréis cientos de variedades para elegir y es ahí donde entra en juego vuestro gusto y el de aquellos a los que queráis invitar. Elegid los que más os gusten, pero no olvidéis probar siempre alguno nuevo…¡seguro que os sorprende!

¿Cuántos quesos elegir?

En cuanto al número, desde Becogalia recomendamos la opción más empleada por los franceses, que dicen que de 4 a 8 quesos diferentes es un número más que suficiente. Todo depende, eso sí, de si queréis simplemente disfrutar con el queso o probar nuevas modalidades, en cuyo caso podéis aumentar el número hasta 10 o 12 tipos diferentes. No paséis de 12 porque el paladar acabaría saturándose y no apreciaríais los matices de los distintos quesos.

¿Cómo servir el queso?

Para apreciar el queso en su máximo esplendor, con todo su sabor, olor y textura, éste debe servirse siempre a temperatura ambiente, por lo que se recomienda sacarlo de la nevera entre media hora y una hora antes de que se vayan a degustar. Sacarlos sí, pero no cortarlos, ya que se secarían. El corte del queso conviene dejarlo siempre para el final, justo cuando se vayan a servir. Hasta entonces, podéis dejarlos atemperarse en un lugar donde estén entre 18 y 20 grados, y cubrirlos con un paño para que no se sequen.

¿Cómo cortar el queso?

Cada queso pide un tipo de corte diferente y aunque algunos son muy específicos (podéis investigar sobre ello en internet, o preguntar en una tienda especializada), con que os quedéis con algunas claves, creemos que es más que suficiente. Antes de ponerse a ello, dos consejos: es recomendable usar diferentes cuchillos para que no se mezclen los sabores y, salvo que sea comestible, al queso siempre se le quita la corteza. En cuanto a los cortes: si es un queso redondo, se debe cortar en cuña; si tiene forma alargada, en barritas; si son muy duros, en lascas o trozos irregulares; los azules, en tacos o dados; si son blandos o untables se colocan sobre tarrinas o en la propia superficie en la que se vaya a colocar la tabla.

¿Dónde colocar el queso?

A la hora de montar una buena tabla de quesos, éstos no tienen que colocarse necesariamente sobre una tabla, aunque es, sin duda, nuestra elección y lo que os recomendamos. Sobre una buena tabla de madera los quesos no solo lucen más, sino que son más fáciles de coger. Hay otras opciones como los platos o bases de pizarra o piedra, o bandejas de otros materiales, pero si tenéis una tabla de madera, no lo dudéis.

¿Cómo colocar el queso?

La colocación de los quesos sobre la tabla es importante para no perjudicar al sabor de los mismos. Conviene separar unos de los otros, para que no se toquen, y lo ideal es colocarlos de suave a intensos, para seguir ese orden a la hora de comerlos. Haciéndolo así no se anulan los sabores y podemos disfrutar con la degustación de principio a fin.

¿Con qué acompañar el queso?

Las posibilidades son múltiples. Puedes elegir uno o varios de los acompañantes que te sugerimos a continuación:

Pan: No debe faltar en la tabla y lo ideal es combinar diferentes tipos de panes (blancos, integrales, de trigo, maíz o centeno, con cereales, pasas…) y formas (picos, regañas, rodajas, tostas, crackers…). Cuanto más artesano sea el pan, mucho mejor.
Frutos secos: Potencian el sabor del queso y con su crujiente dan contraste a la tabla. Pueden ser almendras, nueces, anacardos, pistachos, avellanas…lo que queráis.
Fruta: Las frutas dulces como uvas, manzanas o higos maridan a la perfección con el queso. Refrescan la tabla al tiempo que le dan color y textura.
• Mermeladas: El sabor dulce de las mermeladas acompaña a la perfección al queso, sobre todo a los más fuertes, ya que realzan su sabor y le dan contraste. Lo mismo pasa con el membrillo y la miel, que son otras opciones muy buenas para acompañarlo.
Patés: ¿Y si en vez de una tabla de quesos montas una tabla de quesos y patés? Es otra apuesta segura, ya que sus sabores se complementan a la perfección.
Embutidos: Combinan muy bien con los quesos curados y sus posibilidades son infinitas. Podéis colocar en la tabla jamón, chorizo, salchichón, salami…
Encurtidos: Aceitunas, pepinillos, cebollitas…todos los encurtidos que os podáis imaginar se pueden colocar bien sobre la tabla de quesos como en recipientes anexos para degustar al tiempo que se come el queso.

¿Con qué bebida maridar el queso?

Las posibilidades son múltiples, y se aceptan la cerveza y la sidra, pero si tuviésemos que elegir una única opción, ésta sería, sin duda, el vino. Se puede elegir un único vino o varios, para ir probando con los distintos quesos, pero siempre teniendo en cuenta los mejores maridajes. Los quesos suaves maridan mejor con vinos frescos, blancos y rosados; y los más fuertes e intensos con vinos tintos.

Campoveja: una apuesta segura

En esta lista de elementos a tener en cuenta a la hora de elaborar una tabla siempre hay que partir de lo más importante, el queso. ¿Cómo elegir los quesos para que la tabla os quede perfecta? Pues el consejo es sencillo, eligiendo los mejores productos que podáis encontrar. En Becogalia lo tenemos claro, y nuestra apuesta son los quesos de Campoveja, una quesería ubicada en Serrrada (Valladolid), en el corazón de Castilla y León, donde fabrican unos quesos artesanales únicos:

 

Queso Semicurado Campoveja 

Elaborado artesanalmente con leche cruda de oveja y madurado durante 3 meses con sus mohos naturales sobre una tabla de madera, que le aporta un bouquet diferenciador. Ha sido distinguido con la plata del International Cheese Awards 2011, el bronce del World Cheese Awards 2012, el tercer premio del V Gourmet Quesos 2007 y el premio al mejor queso castellano en 2013.

Queso Viejo Campoveja

Es un queso artesano elaborado con leche de oveja y madurado en bodega con sus mohos naturales sobre palos de madera. Tiene una curación de 8 meses sin ningún tratamiento térmico que le aporta un sabor único. Ha sido reconocido varios años por los prestigiosos premios Cheese Awards.

Queso Añejo Reserva 

Con más de 12 meses de curación, Campoveja consigue un queso con solera para los amantes del queso de antaño. Un producto artesano elaborado con leche cruda de oveja que ha recibido varios premios al mejor queso curado.

Queso Mini Ahumado Semicurado 

Lo más destacado de este queso de media curación y formato pequeño (500 gramos) es su suave ahumado con toques a maderas nobles. En 2012 recibió el premio al mejor queso ahumado del mundo en los International Cheese Awards.

Ahumado Viejo Campoveja

El distinguido como mejor queso ahumado del mundo en 2012 es un producto con la fuerza del queso añejo y la penetración del aroma torrefacto. Campoveja lo ahuma a media curación y lo somete posteriormente a envejecimiento en cava.

Queso Corteza Lavada

Este queso novedoso en el mercado es un queso de pasta y corteza lavadas, lo que le otorga unos aromas y sabores muy intensos. Es un queso mantecoso con 2 meses de curación.

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